24.2.09

¿Qué es lo que pasa con Acción Social?

Ayer, muy temprano en la mañana salí a llevar a mi madre al reumatólogo y a pocos metros de la casa nos encontramos un tanque de la policía antimotines quienes aseguraban que estaban haciendo presencia de manera preventiva por la amenaza de la toma de la sede de Acción Social ubicada en la Avenida 6 B Norte entre calles 25A y 26.

No volví hasta cerca del medio día y cuál fue mi sorpresa al encontrarme una turba enardecida tirando piedras, haciendo arengas y la policía antimotines deteniéndola de manera violenta. Cabe anotar que la sola presencia de la policía antimotines genera terror ya que su armamento es intimidante, sus trajes protectores me hacen recordar las pelis gringas de Stallone y los dos tanques que para esa hora se encontraban parqueados junto a la Iglesia de Santa Mónica de imediato me hicieron sentir en guerra.

Los desplazados están exigiendo lo que el Estado les prometió. Lo han hecho durante meses y el Estado sigue sin atender sus llamados. Eso está clarísimo, como también está clarísimo que algunos aprovechan la situación para dos cosas: recostarse y crear caos.

Los que se recuestan son los que más algarabía hacen, los que megáfono en mano se despachan discursos al mejor estilo de Uribito, hablan de lo que no tienen idea y son especialistas en pescar en río revuelto. No creo que un desplazado que actualmente viva en el barrio "Los Chorros" esté pasando hambre como lo asegura. Eso se lo creo al desplazado que hizo un cambuche en el Jarillón del río Cauca y que cada que llueve se le cae el plástico con el que cubre el techo. Sin embargo ese que vive en Los Chorros exige las "ayudas humanitarias que le corresponden". Está enteradísimo del estado financiero de Acción Social y de los aportes que envía el gobierno central, información que utiliza para intentar confundir a todos los que hacen sus justas reclamaciones. Pasadas unas horas de la revuelta, ése mismo desplazado le decía a un grupo de mujeres que mejor se fueran que no les iban a dar nada sin que ninguna fuente oficial se hubiera pronunciado al respecto.

Por su parte los que quieren crear caos son los primeros que cogen una roca y la lanzan a la puerta o la ventana que alcancen. Son los que insultan a todo peatón, conductor particular o vecino asomado en la ventana que aparece en su campo visual. Son los que desafían a todo uniformado que haga un llamado al orden y cuando se envalentonan a empujones, son los primeros en tirarse al piso y retorcerse como gusanos alegando que la policía los agredió.

No quiero desconocer los abusos que comete la policía antimotines ni mucho menos quiero minimizar las razones por las que más de 300 desplazados se juntaron para pedir lo que por derecho les corresponde, lo que realmente quiero mostrar es una panorámica de la situación que se presentó el día de ayer, que sin duda tiene sus antecedentes pues el Estado a través de Acción Social tiene un compromiso con éstos ciudadanos que fueron sacados de sus tierras con violencia y ahora no tienen absolutamente nada, ni siquiera una posibilidad de empleo.

Leía los comentarios escritos en la noticia publicada ayer en la sección Cali Online de el diario El País y me daba vergüenza ajena darme cuenta de la falta de conciencia de algunos caleños con respecto al grave problema de desempleo que hay en la ciudad. Si no hay empleo para los caleños que nacimos y vivimos aquí, ¿Creen sinceramente que habrá empleo para desplazados con los que no se contaba? ¿Creen que la ciudad tiene capacidad para albergar a cientos y miles de familias que a diario llegan del campo porque se quedaron sin nada en medio de una guerra que no provocaron? ¿Creen que decirles holgazanes, vagos, mantenidos y atenidos es justo? No niego que habrá casos de aprovechados que se hacen pasar por desplazados para acceder a los beneficios, pero ¿hasta dónde puede uno por 3 o 4 casos juzgar a todo un sector de la población que está pasando hambre y que no encuentra cabida en esta ciudad porque no les ofrece un trabajo por informal que éste pueda ser?

Ahora bien, esta revuelta en la esquina de mi casa me lleva a otros interrogantes. El primero es ¿Por qué la sede de Acción Social se encuentra ubicada en un barrio residencial con instalaciones inadecuadas para atender la población desplazada? ¿Por qué sólamente atienden los lunes ocasionando congestión y aglomeraciones en toda la cuadra donde funciona la sede? ¿Por qué no la reubican en lugares más estratégicos y mejor dotados como por ejemplo la antigua Licorera del Valle donde hay una cantidad increíble de espacio sub utilizado? Esto en cuanto a la incomodidad que nos genera a los vecinos de la sede, porque la situación puede que se controle una o dos veces pero nunca se sabe cuándo va a salirse del control y termine en una revuelta con papabomba y todo cuando se infiltren entre los desplazados esos brotes de milicias urbanas que suelen aprovechar cuanta patotera hay en la ciudad para hacer destrozos. Eso a los vecinos nos da miedo. Cuando la sede de Acción Social se congestiona de gente, uno no sale de la casa por ese lado de la calle, prefiere dar la vuelta a la manzana que pasar por ahí sin saber en qué momento le van a tirar una piedra o la policía antimotines puede pensar que uno hace parte de la horda enardecida.

Pero el mayor interrogante que me queda de la situación vivida ayer es ¿por qué si Acción Social tiene un presupuesto de 1 billón de pesos actualmente para las ayudas a los desplazados, esta es la hora en que no les ha desembolsado por meses ni un centavo, ni agiliza las visitas, ni opera en términos de efectividad para solucionar un poco éste problema? A esto, le sumo otros interrogantes indirectos como ¿Qué están haciendo con el presupuesto? ¿Por qué hay desplazados que no han recibido la ayuda en más de 6 meses? ¿Quién hace la rendición de cuentas de la ejecución de dicho presupuesto y por qué no hay acceso a los informes? ¿Donde están el Alcalde y la Secretaria de Gobierno Municipal y cuál es su responsabilidad en este compromiso?

Este no es un problemita del fastidio y temor que nos produzca a los vecinos de la Iglesia de Santa Mónica por las revueltas, la policía antimotines y la gente usando de baños públicos los arbustos y arbolitos del Edificio del BBVA y de la cuadra siguiente (o sea la de la iglesia). No señores, esto es un problema de más de fondo y no podemos simplemente expresar un inconformismo con la forma sin pensar ni cuestionar lo que hay detrás. Los desplazados ya hacen parte de Cali, si bien no los esperábamos ni estábamos en condiciones de recibirlos, existen, son seres humanos con las mismas necesidades que los caleños y si queremos que se solucione el problema lo más sensato es exigir a las entidades claridad en el proceso y de paso no dejar que se politice Acción Social ni que funcionarios corruptos jueguen lotería con el presupuesto para cubrir las necesidades básicas de los ciudadanos que perdieron todo en medio de una guerra absurda.

2 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

:) Buena denuncia.

:( Triste situación.

ApoloDuvalis dijo...

¿Por qué pasa esto? Porque "ojos que no ven, corazón que no siente". El que nunca se ha desplazado por la ciudad en otra cosa distinta a un carro con los vidrios arriba y el radio encendido para aislarse del exterior no entiende que haya otras personas que viven una realidad distinta de la suya tan solo a unos metros de distancia. Y precisamente son estas personas aisladas las que toman las decisiones de presupuesto en el ámbito regional y nacional.

El otro problema es que hay algunos que sí son conscientes de estos problemas, pero se la juegan por resultados a corto plazo que tienen un impacto mediático antes que por procesos que alivien y eventualmente resuelvan el problema a largo plazo. El desastre de los demovilizados de las AUC es el ejemplo clásico: toda la plata y la atención se fue en lograr que entregaran las armas, pero a la hora de darles apoyo psicológico para su adaptación a la vida civil y acompañamiento en su reinserción al sector productivo, todo se quedó en una serie de chambonadas bien intencionadas pero inefectivas a largo plazo.

La propuesta de usar las antiguas bodegas de la Licorera me parece sensata. ¿Será que el amigo del senador oscuro se le mide a sacar esta iniciativa adelante?